La cavitación hidrodinámica controlada es un fenómeno físico donde se forman y colapsan microburbujas de vapor dentro de un líquido mediante caídas de presión. A diferencia de la cavitación destructiva en bombas, esta se manipula intencionalmente para generar energía localizada, altas temperaturas y ondas de choque sin dañar los equipos.
El proceso ocurre cuando un fluido pasa por un dispositivo restrictivo, como un rotor especializado, un orificio o un tubo Venturi.
Caída de presión: La velocidad del líquido aumenta al estrecharse el espacio, lo que provoca una caída de presión por debajo de la presión de vapor del líquido.
Formación de burbujas: El líquido se gasifica instantáneamente, generando pequeñas cavidades o microburbujas.
Colapso (Implosión): Al avanzar el fluido hacia zonas de mayor presión, las burbujas implosionan violentamente.
En fracciones de milisegundo, la implosión genera condiciones extremas en puntos microscópicos:
Presión: Puede alcanzar desde $1000 bar hasta $5000 bar.
Temperatura: Picos extremos que van desde 727°C hasta 9.727°C (aprox. 10.000 Kelvin).
Efectos secundarios: Se producen ondas de choque y fuerzas de corte que destruyen bacterias y descomponen moléculas.
Al estar estrictamente controlada (generalmente confinada en espacios huecos o vórtices lejos de las paredes metálicas), esta tecnología se emplea para múltiples fines industriales:
Tratamiento de aguas: Reduce la carga orgánica y microbiana de aguas residuales de forma ecológica y sin añadir productos químicos.
Industria alimentaria: Funciona como un método no térmico para procesar alimentos, manteniendo su calidad nutricional.
Refinerías y combustibles: Mejora la mezcla, el craqueo catalítico y la eficiencia en el procesamiento de combustibles pesados.
Pasivos ambientales Petroleros: Recuperación de hidrocarburos (Fluidos) desde pasivos petroleros y remediación de pasivos.-
Biología y Química: Facilita la ruptura de células, polimerización y la hidrólisis de ácidos grasos.